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viernes, 2 de noviembre de 2012

Metaescritura y fanfiction slash

English: Benjamin of Tudela in the Sahara, in ...
Benjamín Bar Yoná (a) "Benjamín de Tudela" es retratado en esta ilustración, sin embargo el texto lo describe un poco más alto, un poco más fornido, un poco más jóven... (Photo credit: Wikipedia).
Teníamos muchísimo tiempo de no escribir en este sitio, no saben cuánto lo lamente, pero así son las cosas. Este que escribe se dedica ahora a eso precisamente, a escribir en medios sociales, aplicando aquello de que "yo soy escritor y lo que escribo son tuits", y no sólo tuits, entradas de blog, post de Facebook, cabezas en Pinterest y cosas que antes hacía gratis y que ahora cobro por hacer. No por nada me siento ligeramente como un pornstar o una meretriz.

Entremos en materia.

Hace algún tiempo leí este libro tan peculiar: El mercader de Tudela, lo cual originalmente está encuadrado de lo llamado "novela histórica", a saber: Benjamín Bar Yoná es un personaje histórico, sí existió y dejó tras de sí abundantes rastros de su paso por este mundo en forma de pergaminos, textos que fue recabando y además agrandando merced a su espeluznante cultura. Tan lo fue que la autora Angelina Muñiz-Huberman deja escrito al inicio de su novela que se basó en dos textos para escribir su novela: The itinerary of Benjamin of Tudela de Marcus Nathan Adler, libro enteramente crítico literario y Libro de viajes de Benjamín de Tudela de José Ramón Magdalena Nom de Déu

¿Por qué digo peculiar? Porque no recuerdo haber puesto mis sucias garras encima de un texto que es varias cosas tan diferentes a la vez. Benjamín Bar Yona recibe en sueños la visita del Ángel de la Verdad, llamado Malaj ha-emet que le pide que deje sus estudios de la Torá y la Halajá, salga a recorrer el mundo y tome registro de sus viajes.

Eso podría hacer que se considere al libro originalmente una relación de viajes, pero hay dos aspectos que sobresalen muchísimo de la novela.

El primero es la metaescritura. Benjamín escribe que escribe, sueña que escribe y se pregunta qué significa que él escriba, escribe y lo disfruta, pero se pregunta igual si tiene algún caso que escriba y si sus estudios, sus ingentes conocimientos en las lenguas del mundo antiguo y otras cosas que va aprendiendo a la larga servirán de algo. Esto le da a su novela una profundidad oceánica que por sí sola justifica que una editorial como el mismísimo Fondo de Cultura Económica lo haya editado.

Igual de sobresaliente es la trama... y no por la maestría de la autora en estos menesteres, sino porque, por momentos, me da la impresión de que estoy leyendo a una puberta escribiendo un fanfic entre los personajes de iCarly o un dojinshi yaoi, Benjamín tiene muchísimos amores, la primera y más importante es Alucena, le seguirían Agdala, Alouette, Irit, Sarai, Farawi (?), Asael (???)... Todo es aprendizaje, cruzar el Mediterráneo, avanzar por Grecia hasta Tierra Santa, de ahí a Egipto y de Egipto a... y perderse en el cuerpo del prójimo con la esperanza de encontrarse así o imaginar su lugar en el mundo, pero de una manera que para mí ya es demasiado conocida.

Investigadores dicen que el viaje pudo durar de 5 a 14 años y que regresó finalmente a España aunque no se supo mucho más; aprendizaje que involucró perderse en el cuerpo del prójimo para entender

Hay otros dos detalles que me llaman la atención: El texto en ocasiones se vuelven ininteligibles con el objetivo de plasmar el estado que en ocasiones se acercaban a la catatonia: yo blogueo porque me gusta bloguear.

No hay páginas que llenar, sólo el texto.
Texto que viene de la esencia del todo, todo que a la vez es nada.
Nada entre la nada.
Nada entre las letras.
Nada, ergo, blog.
Blog, que es de nada.
Nada, nada...

Otra cosa que me llegó es la manera en la que describe la culta manera de vivir de los antiguos estudiosos, en mi adolescencia me enteré gracias a las notas que venían en la edición familiar del Rubaiyat de Omar Khayyam que hubo hombres que igual dedicaban sus días al estudio arduo de todas las ciencias y sus noches al placer del vino y a disfrutar de la compañía de mentes abrillantadas por el ciencia y cuerpos embellecidos por el ejercicio.

¿Que si lo recomiendo? Claro que sí. Lo malo es que mi ejemplar sufrió daños gracias a una de las tormentitas de esta temporada en combinación de una nefasta gotera en mi estudio.

Ya que.
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martes, 3 de mayo de 2011

La casa de las bellas durmientes

Yasunari Kawabata
Yasunari Kawabata (Photo credit: Huang Xiang and William Rock).
Cuando leí Memorias de mis putas tristes de Gabriel García Márquez me enteré de la existencia de este otro. Según fue la inspiración del de García Márquez, pero sabedor de queal colombiano le raya el culebrón y el melodrama, y que también Yasunari Kawabata fue el mentor de alguien como Yukio Mishima, sentí que los libros sólo compartían un ángulo, una simple arista de la temática: la vejez.

Éste no es el primer libro que leo de Kawabata, antes había leído País de nieve, sí ustedes se han dado una vueltecita por este sitio sabrán que ese libro nos lo agenciamos en una venta nocturna del Fondo de Cultura. Y a pesar de que también es una novela melodramática, el estilo es bastante distinto al del nobel colombiano.

Gabriel Garcia MarquezImage via Wikipedia Pues la novela comienza bien, un señor de 67 años, ya viejo para la época que describe la novela, está por empezar una forma de perversión nueva: dormir -nada más dormir- junto a jovencitas narcotizadas desnudas. Ya que está anciano y por lo tanto, es inofensivo para la seguridad de la jovencitas, puede dormir con ellas ante la sagacidad de la señora que atiende la casa. Hay reglas, claro está, de qué no puede hacer, y al ser este hombre básicamente de buen corazón, no se atreve a romperlas, y se limita a yacer desnudo junto a adolescentes vírgenes desnudas, lo cual lo lleva a recordar a todas las mujeres que amó en su vida.


Ahí mero radica la diferencia, Memorias de mis putas tristes es como el renacimiento de un protagonista que acaba de cumplir 90 años tras enamorarse de una jovencísima prostituta, creo que de 13 años; La casa de las bellas durmientes por su parte es una especie de preparación para la muerte, de ahí que el comience a recordar las mujeres de su vida. La última parte tiene partes de plano surreales.

Y al final, el estilo de Kawabata, preciso, contundente, prevalece sobre el de García Márquez, cuyo libro no pasa de ser un ejercicio que no trasciende más allá. Y mientras me zampaba este libro, también disfrutaba de Tokyo Blues de Haruki Murakami, escritor japonés contemporáneo que muchos ya quieren darle el Nobel de literatura, nada que ver digo yo...


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martes, 28 de diciembre de 2010

We have been such a lazy bumps

LAS VEGAS - JANUARY 08:  A nokia E63 phone is ...Un amigo así nos ayudará en adelante Getty Images via @daylifeJuramos no volver a dejar las cosas así, vienen épocas mejores... bueno, en realidad tememos que vivimos tiempos apocalípticos, pero hasta eso, aun así trataremos de pasárnosla bien.
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martes, 31 de agosto de 2010

Paisajes después de la batalla

Despues de la TormentaNo es París, pero da una idea del libro. Image by PiggBox via FlickrHabía una vez un barrio parisino llamado El Sentier, este barrio era muy típico de la Ciudad Luz, todo, hasta los inmigrantes, encajaban bien hasta que un día ocurrió la catástrofe: pintas en un idioma inintelegible oriental comenzaron a cubrir las paredes del barrio. Hay quienes acusan de tal desastre a un personaje peculiar que se hace llamar a sí mismo "el Reverendo", el mencionado Reverendo, por otro lado, afirma para sí mismo que es en realidad un amanuense. Alguien que se dedica a tomar nota y escribir sobre la situación en la que se encuentra Francia, París y El Sentier.
Después de varios siglos de cómplice y cobarde silencio sobre el genocidio del pueblo oteka, exterminado por las hordas tártaras, con la connivencia del Celeste Imperio y otras potencias asiáticas, hemos decidido pasar a la acción...
La narración es fluída y se encuentra repleta de esas pequeñas incorrecciones que cometen con toda la mala intensión aquellos que ya dominaron la ortodoxia del castellano y que, como paso lógico, buscan estirarlo a la heterodoxia. Las aventuras del Reverendo lo llevan a realizar actos de troleo como escribir cartas a las estaciones de radio sobre sus "preferencias sexuales" (masturbar perros en la vía pública); seducir lolis con la ayuda de un ratoncito blanco, lolis a las que después les dedica poemas y anagramas que redacta sobre árboles de parques y paredes; escribir en el periódico El País textos científicos y pseudocientíficos; contestar y enviar a periódicos locales mensajes personales de índole hardcore por los lulz; entrar a los cines pornos de Saint Denis para... analizar la concurrencia; mantener alejada de sus correrías a su invisible esposa, de la que se dice que está prisionera en el piso de junto; inmiscuirse en grupos tanto terroristas como separatistas, y que por eso mismo es considerado por más de uno como un monstruo.
El Reverendo declara que él estaba ensimismado, vivía como un anacoreta en su piso del Sentier hasta que un día salió a la calle y se encontró con el paisaje. Su barrio, su ciudad, su país estaban tomados por las venidos de fuera. Que él también se sintió ultrajado por las pintas escritas en ¿árabe?, ¿paquistaní?, ¿bengalí? Que esas mismas pintas lo llevaron a ser el amanuense que dice ser. Sin embargo, los que siguen sus correrías dicen que lo han visto consultar astrólogos, brujos y santones africanos, admirar la danza árabe y ponderar con mirada conocedora los artículos que los mercachifles le ofrecen en la calle. Él, por su parte, dice que le repugnan los extranjeros, la pobreza en que viven, la suciedad que les rodea y el modo en que contaminan el entorno, pero que lo que más le enoja es que se sienta como un extranjero en su propio barrio gracias a ellos.
¿Cuál es la verdad del Reverendo? El bloguero hace notar al lector que el Reverendo no es un narrador de fiar, cuenta lo que le conviene, la embellece o la ensucia según le sienta, nos muestra los recortes de aquellas noticias que le viene bien a la construcción de su mundo, además las modifica, hace lo posible para que le creamos, rara vez sabemos qué es lo que realmente sucede en su mundo.
También hacemos notar que Juan Goytisolo afirma tener un doppelgänger -o un maldito suplantador- al inicio del libro, y el Reverendo además tiene fijación por las fotos de lolis que tomó el escritor conocido como Lewis Carroll. Ello nos hace suponer lo que realmente es nuestro protagonista.
Este libro necesita muchas lecturas porque es básicamente un laberinto de espejos, lo cual hace que el bloguero lo recomiende ampliamente a pesar de llevar una nada más.
Y que gire el hamster.
Paisajes después de la batalla, Juan Goytisolo. 
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martes, 18 de mayo de 2010

El hombre que fue Jueves

Corin Tellado supporting an internet claim for...

Corín Tellado no aprueba el contenido de este artículo Image vía Wikipedia

Hace un ratote que me leí esa novela de G. K. Chesterton, y no había podido escribir al respecto por varios motivos que salen del alcance de este blog (ay ay ay). Fue de las primeras que me refiné cuando tenía La Habilidad recién adquirida, sí, ésa que me permitió leerme más de 40 libros el año pasado más lo que me aventé de la chamba. En este caso ya le traiba ganas por un solo detalle: La edición de Seix Barral que tengo tenía una notita en la página legal que daba fe de que la traducción la hizo Alfonso Reyes, ahí nomás.

Lo que hallé fue todavía mejor, resultó ser una novela policiaca de las buenas pero con el plus genial de que se lee en muchos niveles.

De qué trata es bien conocido ya: un agente especial de la policía británica se logra infiltrar en el consejo supremo de una sociedad secreta anarquista, sociedad que tiene por único fin la destrucción de la civilización tal como se le conoce, más simple y más claro no puede estar explicado el objetivo. Los miembros de ese consejo llevan como nombre clave cada uno de los días de la semana y al protagonista le toca ser nada menos que “Jueves”, de ahí el nombre del libro; el líder del consejo, “Domingo” alias “Domingo de Sangre”, es un ser descrito como “sobrehumano” por su tamaño, inteligencia y apariencia. La admiración que despierta en el consejo sólo se equipara al temor que suscita… y ya no digo más. Es quizá de las mejores novelas que he leído y que seguramente leeré en mi vida.

Respecto a sus muchos niveles se puede decir cualquier cosa, que es una gran novela policiaca, que está repleta de aventuras, pero también que tiene un contenido significante sobre la dualidad del bien y del mal y su eterna lucha, que cuando el mal parece tener el control en realidad es el bien quien tiene el control, o al revés; y que también podría ser la pasión de Cristo vuelta a narrar, una pasión en la que todos son Pedro y Judas al mismo tiempo.

El Fondo de Cultura Económica ha sacado una edición ultrabarata de este mismo texto con la misma traducción de Alfonso Reyes, si alguno de mis lectores prefiere perderse esta delicia es porque tiene el sentido de la belleza atrofiado y preferiría, por decir algo, queso amarillo americano en rebanadas en lugar de un buen Camembert; las telenovelas de TV Azteca en lugar de algunas de las series de HBO y, desde luego, leer en el Vanidades alguna novelita de Corín Tellado. Bu.

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martes, 13 de abril de 2010

El ejercicio de la maldad como un acto de justicia

La primera vez que leí Diablo guardián de don Xavier Velasco no le entendí. Pensé que era una colección de Pato-Porno-aventuras sí muy divertidas, pero hasta ahí. Lo interesante del caso es que con todo y todo lo consideraba el único Premio Alfaguara de novela que sí es triunfador, pues todos los otros que han caído en mis garras no pasan de ejercicios de estilo mamucos en el mejor de los casos.

domingo, 28 de febrero de 2010

No te dije que te quitaras porque entonces no te hubiera podido atropellar

Elba Esther Gordillo
Hela aquí, más mala que la bruja de Blanca Nieves, pero con peor dicción. Image via Wikipedia
Juan Sánchez Andraka es uno de los esos casos raros dentro del mundo editorial mexicano en que un autor se vuelve bestseller a partir de la publicidad de boca en boca, nomás conozco su caso y el de Salvador Borrego, cuyo caso es todavía más extremo, pues sus escritos pro nazis han sufrido toda clase de boicots y de vetos y sin embargo sus libros y conferencias se venden bien.
Pero de quien comentaremos en este post es de Juan Sánchez Andraka, periodista guerrerense cuyos libros no son vetados o boicoteados, o promocionados, e igual se venden bastante bien. Su libro más reconocido es Un mexicano más que narra cómo un muchacho sumamente observador y en términos generales bueno y con ganas de aprender aprende, en efecto, cómo es que debe ser un mexicano si quiere progresar: taimado, hipócrita, doblemoral, zalamero con los poderosos y  despótico con los menos afortunados que él; practicante de la ley del menor esfuerzo, reacio a la competencia, afecto a las redes amiguistas y un largo, erecto y eyaculante etcétera.
¿Cómo fue que se llevó a cabo su aprendizaje? Pues nada más observando las contradictorias costumbres nacionales, viendo qué es lo que hacen las personas que transan avanzan en la vida y qué es lo que hacen aquellos a los que les suele ir mal, todo dentro del microcosmos de su poblado natal y familiar.
Así, en las primeras páginas el muchacho expresa su terror por ir a la escuela, el cual se le va quitando conforme va avanzando por la prepa y ganando “puntos” con sus maestros gracias a su extraordinaria memoria –primer detalle crítico: la educación en México privilegia la memoria por encima del razonamiento-, en particular con uno.
Este maestro es como el ideal de todo lo que un hombre mexicano quiere ser cuando sea grande: listo, entretenido, lleno de buenas palabras para los demás, con una familia amorosa recluida en su casa, para que no sea problema cuando vaya por la vida seduciendo a otras mujeres, ustedes saben, particularmente si son jóvenes… aficionado a la bebida, o sea, es muy hombre.
Este maestro no sólo le daría clases de civismo (lol), sino que le enseñaría todo lo que un mexicano necesita saber en la vida para triunfar en lo que se proponga. Le saldría un competidor, pero éste atraería la ruina sobre sí por ser frontal y sincero y también por defender su ideales, defender tu ideales es una cosa que no se debe hacer en México. El protagonista descubriría bien pronto que renunciar a ellos no nada más te da libertad de acción, sino que además el mero acto de renunciación a ellos te trae premios, reconocimientos y tratamiento especial de parte de los poderosos –segundo punto crítico: generaciones completas de políticos mexicanos fueron atraídos así al sector juvenil del PRI, luego por qué nos sorprendemos de que sean propenso a cambiar de chaqueta-; este asunto nos llevaría a un tercer punto crítico: la educación en México, a principios de los 60, ya era una broma macabra. Los exámenes de opción múltiple son diseñados para que incluso un inepto certificado pueda sacar la máxima calificación, lo que nos lleva a un cuarto punto crítico: En el sistema educativo mexicano los talentosos o se mueren de aburrimiento o se suicidan o se vuelven holgazanes.
Y así van saliendo situación crítica tras situación crítica. La lista es interminable, además de los detalles obvios que son narrados seudosimplistamente.
Platiquemos de la escuela de este muchacho: Dicen que es la mejor de la región por la gran disciplina que le infunden a los alumnos -ojo, no es la mejor en aprovechamiento, nada más endereza a los muchachos, ¿ya vieron?, es otro punto crítico- su uniforme es el más codiciado por los padres… pero en realidad la escuela está así de bien –relativamente hablando- porque el director es el compadre del presidente municipal, ¿a qué les suena esto?
El director es presentado como la suma de todas las falsedades que el mexicano común no se cuida de ocultar. Insufrible, despótico, aferrado al puesto, obviamente doblemoral –reprende al prota por cometer un abuso en contra de la rana y su objeto amoroso, el del prota, en una misma acción, pero es aficionado a la fiesta brava-, afirma que un hombre debe ser protector y respetuoso con las mujeres “porque son más débiles” (ROFLCOPTER), pero ya en la práctica las ve más bien como “intercambiables”… y así.
Este libro ya fue hecho película, pero se encuentra enlatado, tampoco me sorprende saber eso.
En las últimas páginas el muchacho, ya bastante aventajado en su aprendizaje, afirma su decisión de salir de su pueblo a estudiar, posiblemente en la Gloriosa UNAM, “algo fácil: leyes”, confiado en su poderosa memoria y a rodearse de amigos que le habrán de servir para avanzar sobre los demás. Sus ideas éticas sobre el bien, el mal y el amor, ya fueron pandeadas, ahora él es ya un mexicano más para beneplácito del PRI.
Recomiendo ampliamente la novelita, es extremadamente corta y la distribuye una editorial minúscula en una edición más parecida a las que hacían en Tampico para las Normales de verano, que a pesar de los pesares lleva ya a estas alturas del juego más de 45 ediciones seguramente, y digo eso porque mi ejemplar es del 2002 y es la edición número 43. La primera salió en 1966, lo que significa que el libro fue escrito entre 1964 y 1965.
Así que, bola de pazguatos, creían que la maestra es la fuente de todo lo mal que hay en la educación de México, ¿eh?, ¡pues tengan! La maestra Elba Esther Gordillo no es más que el producto más refinado del sistema educativo priista cuya principal meta no era que México progresara, sino que el PRI se mantuviera al mando.
Y lo lograron según se ve, porque se pudo sacar al PRI de Los Pinos, pero no del corazón de los mexicanos.
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martes, 2 de febrero de 2010

El gran Sergio Zurita

En una antigua entrada aquí mismo escribí de Jorge Dorantes, El Llorch, posiblemente el escritor más prometedor de la primera década del siglo XXI y que lamentablemente se ha quedado en eso, en promesa, en esa misma entrada había dicho que Sergio Zurita trabajaría hasta el final de los tiempos para el doctor René Franco. Y no, no resultó así.
Sergio Zurita, en una decisión acertada, creyó que su traje de bufón le quedaba chico y que era la hora de empezar a ejercer su propio dominio. Pero de eso no se tratará esta entrada, sino de su escritura.
El que le diga bufón no es un insulto, un bufón tenía una función importantísima en la corte de un rey medieval, pues era él, usando el humorismo, quien le indicaba al poder sus errores. Y eso era Sergio Zurita en La Taquilla, quien usando el cerebro –y el señor es ni más ni menos que el cerebro más rápido del Oeste- le indicaba al doctor Franco, y también a los faranduleros, cómo ño, su errores y traspiés.
Al igual que muchas personas que admiro, sabe bien que México ha fracasado y que seguirá fracasando mientras la macuarriza que nos gobierna siga en pie en todas sus formas, empezando por el PRI y terminando con los delirios de grandeza que el loser común que habita nuestro territorio recibió de su madre.
Es más conocido por su labor en los medios, empezó ejerciendo como reportero cultural y de espectáculos. Ojo, para él ambas cosas son en realidad la misma, de ahí se comienza a ver la antipatía que despierta su figura en el ambiente culturoso. Luego, el doctor Franco, tras tenerlo de chalán en El Economista, se dio cuenta de su talento y se lo llevó cuando emprendieron en FM Globo el proyecto de La Taquilla.

martes, 29 de diciembre de 2009

Las batallas by JEP




José Emilio Pacheco at the Octavio Paz award t...Image via Wikipedia
José Emilio Pacheco es un amo, siempre lo ha sido y lo será con premios o sin ellos. Por ello, a pesar de ser la madrugada de un día esencialmente inhábil, me dedicaré a predicar en este mi púlpito en medio de la nada sobre Las batallas en el desierto, fácilmente su novela más famosa y de las mejores que se hayan escrito en México o sobre México.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Minificciones

Supuestamente la minificción sólo se maneja como género en español y que según también se cultiva en portugués pero mucho menos, aunque hay muchas minificciones en otros idiomas no existen las oleadas de escritores que tratan de domar el fino arte de narrar historias en menos de una cuartilla, ésa es la medida que hace de la minificción mini… aunque como ya todos sabemos hay algunas genialidades que no llegan a tener ni un renglón, como el celebérrimo El dinosaurio de Monterroso o algunos otros, como por ejemplo El emigrante, cuyo texto completo, escrito por Luis Felipe Lomelí, trascribo a continuación:
-¿Olvida usted algo?
-Ojala…

Hace poco fui invitado a la presentación del libro Pobre amor heterosexual de Karla Paniagua y ahí estuvo invitado Lauro Zavala, persona que no conocía hasta antes de esa presentación y resultó ser una persona bien versada en el tema, un experto en la materia, pero bueno.
Lo que ahí dijo me dejó pensando sobre la naturaleza de la minificción, pues mencionaron talleres, escritos, textos y sobre todo de algo con lo que estoy peleado a muerte: TÉCNICA.
Dijeron que existe una técnica para escribir minificciones, cosa que me resulta sorprendente.
Estoy de acuerdo que para escribir narrativa se tiene que tener una técnica. Yo uso la llamada “Pull” que me enseñó el Ing. Rafael Navia en Santa Fe con la esperanza de que colaborara con ello a la grandeza de la industria automotriz mexicana, no fue así, pero tampoco fue una pérdida total, pues descubrí que la técnica Pull también sirve para desarrollar narrativa.
Pero… ¿técnica para las minificciones?
Uno de los más grandes cultivadores del género fue Julio Cortázar, aunque como es de todos bien sabido –dice Lauro Zavala- el estilo mexicano es más ATM, o sea Arreola, Torri y Monterroso, pero me estoy desviando del tema, escribía que Julio Cortázar, genial cultivador de minificciones (y en general de ficciones de todos los tamaños) dejó para la posteridad este aforismo:

En la novela se gana por puntos, en el cuento por knock-out.

De manera que si con un cuento se tiene que noquear para ganar, en una minificción se tiene que noquear de un solo golpe. ¿Se puede hablar entonces de técnica cuando hablas de descontar cristianos yendo de a tiro por viaje? Porque un libro de minificciones bueno debe ser consistente y al decir consistente es más o menos el equivalente literario a Bruce Lee en El juego de la muerte, que en la parte final abarata chinos a diestra y siniestra.

Karla Paniagua es buena, me gusta su estilo, varios de sus textos noquean de un solo golpe y además hay en todo el libro referencias que nada más un adicto a los internets como este que escribe conoce (un botón de muestra, pero OJO, NSFW, o lo que es lo mismo no abra este enlace si está en su trabajo), es más, hay ciertas cositas que le agregan interés a sus minicuentos porque me sugieren que ella podría ser una chica que lurkea en 4chan y posiblemente hasta participe en él aprovechando el anonimato ESO NO ES CIERTO, NO HAY MUJERES EN INTERNET.
El problema con su libro es que no es consistente, la calidad de sus escritos es desigual, hay buenos, muy buenos y regulares, pero ni uno francamente malo como luego sí he visto que sucede con muchos consagrados. Algunos de sus golpes noqueadores van a dar al aire o no producen el efecto requerido, pero ya dije, ninguno tuvo la desgracia de dar en el blanco y recibir por respuesta un “mua mua, manacitos de bebé”.
También tiene otro problema: hacia el final, la historia que ella tomó como hilo conductor empieza a tener preeminencia sobre todas las otras hasta que se convierte en la única. De ese modo su libro pasa de ser de minificciones a ser de minificciones + una narración, lo cual no es malo en sí. Lo malo, lo verdaderamente malo es que siento que con ello y otros cambios que percibo a lo largo de volumen me dejan sintiendo que su personalidad por momentos se desvanece. ¿Qué significa eso? Que su libro fue sobretrabajado o sobretallereado. Hubo muchos opinando o hubo una sola Gran Opinión aportando sobre cómo debía quedar la versión final del volumen. Yo opino que cuando una persona crea tiene que haber un momento en que deba estar sola para que nada más ella asuma los riesgos de su creación y pues hay partes que parecen que ella no escribió.
Pero es nomás una sensación que me queda, seguro que se debe a que no he tomado mis medicinas.
Resumiendo, si yo hubiera tenido el manuscrito en mis manos y hubiera tenido los recursos para publicarlo igual lo habría hecho, tal como los muchachos de la revista Lenguaraz lo hicieron en éste que también es su debut como editorial “seria”; no pierda de vista a la mano derecha de Karla Paniagua, su debut es lo suficientemente prometedor como para que yo considere adquirir sus siguientes libros.
Calificación: Tres tenedores y medio de cinco posibles, siendo en este caso tenedores de libros.

El mejor carpintero no es el que saca más virutas
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domingo, 4 de octubre de 2009

El Big Brother, la neolingua y por qué somos inmunes (por ahora) al totalitarismo

Tengámoslo por seguro, niños: 1984 es de las novelas más choteadas de la historia, quizá la que más lo ha sido, y no lo digo con ánimo de sugerir que esté sobrevalorada, nada de eso, a lo que me refiero es que esta novela ha sido ya revisada de arriba para abajo en casi todos sus aspectos. Vaya, si tan sólo George Orwell hubiese vivido unos añitos a su Magna Opus, pero también si las cosas hubiesen sido de un modo distinto probablemente las páginas de este libro no rebosarían de ese pesimismo que lo hacen único, y tal vez ni supiéramos que fue escrita. cosas que tiene la vida.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Jay Kay y la raza de los escritores

J. K Rowling es considera por pubertos ñoños y kidults como la mejor escritora del mundo mientras que otros seres amargados o tal vez celosos -dentro de los cuales hay gente que realmente respeto- la consideran como la escritora de Best sellers más inflada en la historia de la vida. Tanto unos como otros se equivocan feamente, pues no es ni una cosa ni otra.



domingo, 6 de septiembre de 2009

Libros de la venta nocturna del Fondo de Cultura

Hace una semana fui a la venta nocturna de una de las Librerías del Fondo de Cultura Económica, quizá la mejor organización cultural que tenga México, precisamente ellos tuvieron a bien organizar una venta nocturna porque celebran 75 años.

domingo, 2 de agosto de 2009

¿Le puedo servir en algo?

Trabajar en una tienda departamental desangronsbe ser una monserga, tener el sueldo atado a comisiones también es una nefastez, y si a eso le agregamos que lo que vendes es libros, manito, estás amolado.

La gente que compra libros no se comporta como un comprador común, ¿por qué? Por la simple razón de que los ellos son esa clase de personas que prefieren perderse para luego encontrarse, cuando llegan a un cruce de caminos, a una encrucijada, generalmente tomarán el camino menos transitado; para los lectores el viaje es tan importante como arribar al destino, evitan las prisas, se detienen a oler las flores y se suelen recostar en los jardines durante las tardes de verano nomás pa ver pasar las nubes.

Los compradores de libros no requieren la misma clase de atención que se le da a alguien que quiere un pantalón o una mochila. Quienes compramos libros nos gusta hurgar en los estantes, ver qué hay y qué no hay, porque en una de ésas posiblemente esté el libro aquel que siempre deseaste tener porque lo leíste en la biblioteca de la escuela o aquella otra que te falta para comprender la parte vital de algún miembro de tu panteón personal. Uno nunca sabe.

La única manera en que un biblómano pudiera pedir la asistencia de  una de esas pobres almas vendedoras es que ya vio todo lo que quería ver y no encontró nada… y eso nada más sucede cuando el vendedor no estuvo importunando.

Por eso resulta hasta lógico ver que las grandes cadenas libreras están mutando a cafeterías que venden libros o en centros sociales en donde hay cineclub, se entretiene a los niños con cuentacuentos, tienen una galería de arte, ofrecen cursos, tienen una cafetería y, además, venden música, cine, artesanías, revistas periódicos y hasta, caray, libros.

Pobres de aquellos que deben vender libros en los mismos sitios donde se venden dulces y gabardinas, sus comisiones dependen más del azar que de la propia diligencia.

lunes, 20 de julio de 2009

El clásico del Futuro

sem-libros

Cuando voy a una librería de viejo siempre busco la típica joyita que está a precio de regalo, no es muy difícil de conseguir, pues para eso nomás tienes que tener una idea clara de lo que buscas, ayuda también haber leído (por más odioso que pueda sonar) libros que hablan de libros. Los libros que hablan de libros -crítica, ensayo, análisis y demás bichos retóricos- son generalmente aburridos y no aportan demasiado, pero vaya que orientan.

Ojo, no estoy diciendo que esos libros sean en realidad catálogos de comprar de libros, no… bueno, también sirven para ello, pero no es ése su objetivo, y por cierto, la crítica no es el objetivo de este texto, así que regreso a donde estaba yendo antes de meterme en más digresiones.

Los libros que hablan de libros siempre reparan en los clásicos, mencionan a los grandes para bien o para mal: las razones por las que Mengano era bueno, por qué Zutano en realidad no era tan  bueno; OK, Perengano escribía así porque fue el hijo de en medio, asesinaron a su madre y su padre lo violó repetidamente, etcétera.

De tales libro la mayoría van así: Torombolas (casualmente uno de mis autores favoritos) era bueno, junto con Rayastd creó una nueva manera de escribir sobre… (momento, ¿quién  cuernos era Rayastd ?), la temática que ambos manejaron fue similar en X (uno de los mejores libros que he leído) y TBD (¿qué?); Z, K y sobre todo en A (nunca he oído de esos libros) , etcétera, y así van hasta que te nace la curiosidad; si, para empeorar las cosas, el autor de la crítica o el ensayo en donde leíste eso es, digamos, alguien como Petronium o Valsedams, autores que tú admiras y respetas, acabas yendo a la librería más próxima a tu corazón.

Llegas y encuentras que Rayastd es un autor descontinuado, ¿qué hacer entonces? Fácil, las librerías de viejo, ve a ellas.

En las librerías de viejo me he encontrado cosas como Concierto para guillotina y 40 cabezas de Hugo Argüelles; Obras completas de Monterroso; algo de la pulpa de Doc Smith; muchas novelas de Álvaro Laiglesia; un par de libros de Kurt Vonnnegut y cosas por el estilo.

Mas hay algo que me gustaría conseguir: el clásico del Futuro. ¿Pero qué es eso del clásico del futuro?, pues un libro que por ahí anda, olvidado, lejos de los compradores hasta que un buen día cae por ahí un despistado (o sea yo) que lo compra, lo lee y se da cuenta que es muy bueno. Más tarde, un escritor famoso o un crítico de peso pesado completo está remoloneando en su biblioteca personal, hurgando viendo en que entretenerse y se topa con que alguien o algo (una fundación o algún capitán de la iniciativa privada) le regaló ese mismo libro que tú adquiriste y lo lee y llega a la misma conclusión: Este topilo era un genio, hay que correr la voz.

El crítico o el autor de marras tendría una columna o un lugar desde el cual pontificar o dar a conocer sus lecturas o sus opiniones y en él diría algo como “somos unos pelmazos, fuimos muy injustos con este autor olvidado, el momento de hacerle justicia ha llegado”. Así hizo Bukowsky con Fante, de no haber sido por Bukowsky Fante seguiría en las librerías de viejo en rebajas de a 5 pesos en lugar de ser reeditado por Anagrama y otras editoriales del mismo vuelo en otros idiomas.

¿Ganaría algo con ello yo? Pues dos dos, sí sería presuntuoso de mi parte decirle a mis colegas, “hombre macho, yo ya había descubierto a este Basenanstsk en las librerías de viejo, lo hice antes que el gilipollas este de Maestranzo lo diera a conocer en la Letras Rebeldes del mes pasado”, y sí, sé que sería muy presuntuoso y probablemente lo haría con todo y todo.

También lo que me ahorraría sería un varote, no es lo mismo comprar libros de editoriales ya fallecidas en remate a comprar esos bonitos y sumamente nice ejemplares que nos mandan de la Madre Patria la ya mencionada Anagrama o alguna otra de la misma especie como Seix Barral, Tusquets o Minotauro.

Este breve texto me servirá para preparar los siguientes que vendrán sobre autores que no cualquier babas conoce pero que hay que buscar, como son Felisberto Hernández, Macedonio Fernández y Pablo Palacio, entre otros. Escritores únicos que fueron más o menos ignorados en vida, pero que ahora han recibido todo el crédito que se merecen y hasta se les da ya el tratamiento de Leyendas.

jueves, 9 de julio de 2009

Hola Hola

Empezamos otro proyecto, esta vez será un proyecto que tenía pensado hacer desde que tengo el horario más o menos patas arriba. Trabajo en las tardes y noches, así que plácidamente puedo despertarme a las frescas de las 12 del día, no es que sea insomnio, es que simplemente soy un nocturno y dedico mis noches a leer o ver idioteces en youtube o alguna cosa de ese vuelo o peores, como leer o escribir incluso.

El caso es que también en esas noches escribo sobre lo que leo y leo lo que escribo de lo que leo, no, esto no es un ejercicio, es más bien mi plan para ir sacando poco a poco las ideas que me rondan en la cabeza sobre mis lecturas.

Además, los Internets nos proveen cualquier cantidad de facilidades para publicar o conseguir textos raros como por ejemplo los de Felisberto Hernández o de Macedonio Fernández. Pronto podríamos saber, no sé, de textos de Espiridión Balmora o Constantino Rúbido o cualquier otro autor raro pero valioso que ha sido por ahora a la cuneta de la literatura.

Mis noches claras son de literatura, por ello es que le puse a este proyecto "Literadura", no se puede dormir así. Y en lo que me cae el sueño, soñemos que las cosas pudiésen ser diferentes. De eso trata al final de cuentas la escritura.

En estos próximos días comenzaremos nuestras publicaciones regulares. Buenas noches.

PD. Por cierto, a diferencia de la mayoría de los críticos, acá escribiremos la mayor parte del tiempo de autores y textos que sí nos gustaron o que mínimo nos parecieron comentables, el asunto es recomendar, no destruir, aunque también ya mero voy a destruir a alguien desde esta botellita flotando en el océano.